Nacido el 8 de agosto de 1906 en Valledupar y criado en el pintoresco corregimiento de Patillal, Tobías Enrique Pumarejo Gutiérrez, conocido entrañablemente como “Don Toba”, es considerado el primer gran pionero en llevar la lírica poética y romántica al folclor vallenato.
A diferencia de los juglares tradicionales de su época que ejecutaban el acordeón, Don Toba fue el primer compositor de la alta sociedad vallenata que compuso sin interpretar un instrumento, basando sus obras puramente en el canto, la poesía y las vivencias de la provincia.
En la década de 1920, mientras realizaba sus estudios de secundaria en Medellín, cofundó la Orquesta Magdalenense y compuso su primera obra, “Mi Cabaña”. Don Toba, se caracterizaba por su estilo costumbrista y poético sirvió de escuela y referencia para leyendas de la composición como Rafael Escalona y Gustavo Gutiérrez Cabello.

En 1948 compartió memorables parrandas con Guillermo Buitrago en Valledupar y La Paz, época en la que sus melodías se popularizaron en todo el país, mientras que en 1968 integró la mesa de jurados del primer Festival de la Leyenda Vallenata.
Don Toba dejó más de 150 composiciones que transitaron por el paseo, el merengue, el son, la puya e incluso la música de diciembre. Además de la célebre “La víspera de año nuevo”, de su autoría nacieron joyas del folclor como “Cállate corazón”, “Sabana sananjera”, “Mírame” y “Muchacha patillalera”. Sus canciones han sido interpretadas por grandes figuras de la música colombiana como Alejo Durán, Alfredo Gutiérrez, El Binomio de Oro y Los Hermanos Zuleta.
Hoy, a 120 años de su natalicio, Colombia celebra la memoria de Don Toba, un pilar fundamental cuyo legado sigue resonando en cada parranda y en el corazón de la música vallenata.


