La Perla de América celebra 500 años de su fundación, y SAYCO lo festeja con música y cultura.
La historia de Santa Marta es una memoria que entreteje conquista, piratas, luchas, libertad y música, en una ‘nación’ anfibia con un legado que marcó la historia del país y de América. Europeos, africanos e indígenas se fueron encontrando y combinaron sus saberes para crear una nueva y alucinante manera de ser: el hombre más reciente del mundo.
Hace 500 años el conquistador Rodrigo de Bastidas puso sus ojos en una bahía y auguró allí una gran ciudad que bautizaría Santa Marta, para conectar al caribe con el altiplano y el resto del continente. Una ciudad Santa, pero aguerrida y valiente, la tierra de los Tayronas y Caribes, “La Perla de América” que embelesó al sacerdote español Antonio Julián en 1720, al punto que su apodo casi le quita su nombre original.

Santa Marta es hoy la misma ciudad encantadora, con un ingrediente especial y único entre las ciudades del Caribe. Sus nativos arrastran aún la nostalgia de pueblo antiguo y amistoso, mientras avanza y se hace más moderna con sus grandes retos por delante. A esa Santa Marta de aire ensoñador, de mar y playas, de calles coloniales y su gente festiva, es a la que le cantan los autores de la región y de toda Colombia.

En la riqueza cultural de Santa Marta y sus alrededores florecieron artistas y ritmos como el bullerengue, la cumbia, la puya, y el vallenato del Magdalena Grande, que darían identidad a un pueblo. Se dice que hasta el acordeón pudo haber arribado a Santa Marta, por una referencia que en 1860 hizo el médico viajero francés Charles Saffray, quien al desembarcar en el puerto lo primero que escuchó fue la melodía de un acordeón.
Serenata de amor

A Santa Marta le han cantado en cumbia, acordeón, bullerengue, puya, tropical y otros géneros. “Helado de leche”, a comienzo del siglo XX, del cienaguero Eulalio Meléndez; “Santa Marta tiene tren”, del acordeonero Manuel Medina Moscote y popularizada por Lucho Bermúdez en los años 40; “Taganga”, grabada por Lucho Bermúdez en 1956; “Para Santa Marta”, del barranquillero Adolfo Echeverría y grabada por la Billos Caracas y otras orquestas.
La serenata sigue con “Tres perlas”, del bogotano Carlos Alberto Vidal, que también celebra a Barranquilla y Cartagena; “Santa Marta, Santa Marta”, del barranquillero Mario Gareña; Indio Tayrona, del cartagenero Alfonso de La Espriella; “Olvidada Santa Marta”, de Rita Fernández; “A orillas del Magdalena”, de Alejo Durán; y no podía faltar Rafael Escalona, porque la otra ciudad de sus amores influyó en su obra creativa con temas como “El hambre del Liceo”, “El testamento” y “La Maye.

Pero el artista que más ha expresado su pasión por Santa Marta es su embajador musical Carlos Vives, quien convirtió a la ciudad y la Sierra Nevada en su inspiración para fusionar los ritmos del Caribe. “La tierra del olvido”, “Los buenos tiempos”, “Mil canciones”, “El mar de sus ojos”, “La Perla”, “Pitan, Pitan”, “Pa’ Mayte”, “Cumbiana”, y su más reciente obra “500”, un canto que celebra historia y ritmos con varios artistas samarios y coros ancestrales de niños arhuacos que exaltan la identidad y el espíritu actual de Santa Marta.
Con Vives hay varios músicos y autores nativos que también le han cantado a su ciudad, como Lalo Ebrat, Bomba Estéreo, Esterobeat, Yera, Laura Maré, L’Omy, Gloria Torres, Paola Lacera, Rashid Zawady, Mane Ariza, Mr. Love, Tommy Radikales, Yeinz Bolaño, Zafady, Reynell, Majo Guerrero, Kamila Pimienta, Alex Music, Jaider White, entre otros, que han resaltado la belleza, la cultura y la alegría del pueblo samario.
Y junto con estos artistas, hay una entidad que ha estado desde sus inicios al lado de la evolución musical de Santa Marta: La Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, SAYCO, quien se une al festejo de los 500 años con su novedoso y exitoso programa pedagógico y cultural “SAYCO Compone Cultura”, orientado a fortalecer el conocimiento y respeto por los derechos de autor, la identidad cultural y la creación musical.
Dicen que ninguna tierra deja tan marcado el amor y la nostalgia como Santa Marta. Y dice el samario que a Santa Marta hay que celebrarla con música. ¡Felices 500 años a La Perla de América!